Las Inundaciones en Luján

Descrición General

El Partido de Luján se encuentra situado en la cuenca media del río Luján y en el denominado tercer cordón de la Región Metropolitana de Buenos Aires. Su ciudad cabecera y las localidades de Olivera, Jauregui y Pueblo Nuevo se emplazan en las proximidades del río, condición que define el relieve local y motiva la recurrencia de inundaciones en sus zonas urbanizadas. La configuración de Luján en el tiempo ha estado históricamente vinculada al río: desde su utilización para la delimitación de las suertes de tierras durante la colonización española, pasando por su función como frontera con los pueblos originarios en el siglo XVIII, hasta su aprovechamiento actual como recurso turístico y de esparcimiento —asociado al patrimonio tangible— y como infraestructura de servicios ambientales, en particular para los desagües cloacales de áreas urbanas. No obstante, la dinámica hidrológica del río y su cuenca no siempre ha sido reconocida por la sociedad, ni en los procesos de planificación territorial, lo que ha posibilitado el desarrollo de infraestructura en condiciones inadecuadas y, con ello, la consolidación de zonas vulnerables a las inundaciones. Ello se complejiza con que no existe una correlación directa entre las lluvias acaecidas en Luján y las crecidas del río, sino que las inundaciones son un fenómeno de cuenca. 

 

Una Lectura del Problema

El Partido de Luján presenta una combinación de factores que pueden explicar la recurrencia de las inundaciones en su territorio. Por un lado, la dinámica hidrológica del río comprende crecidas que desbordan su cauce normal y alcanzan áreas que forman parte de su valle de inundación. Por otro, el desarrollo urbano ha avanzado sobre esas zonas sin incorporar plenamente el conocimiento de la dinámica fluvial asociada a los ciclos climáticos de la región. Un desarrollo urbano asociado al crecimiento del Área Metropolitana de Buenos Aires, que en el Partido de Luján se expresa principalmente en la disputa entre el uso agropecuario y el desarrollo urbano —tanto en loteos abiertos como en barrios cerrados—, y que las últimas décadas del siglo XX incorporó al sector inmobiliario parcelas ubicadas en áreas históricamente inundables. Muestras de ello puede verse en los barrio El Ceibo y Padre Varela, y en el este de los barrios La Loma, San Fermín y Santa Marta, todos desarrollados en las márgenes del río.

Desde un punto de vista técnico, hay debates sobre las soluciones de largo plazo para las inundaciones en Luján, que combinan distintas estrategias: retener aguas en el curso superior, aumentar la infiltración mediante diversas técnicas e incrementar la forestación en zonas rurales para reducir el escurrimiento. Estas estratégias podrían complementarse con límites estrictos a la urbanización en zonas inundables, e incluso, en posiciones más radicales, con el retiro del ejido urbano de las áreas que cubre la dinámica natural del río en sus crecidas, recuperando zonas ribereñas para el esparcimiento y mejorar el control de la escorrentía. En cualquier caso, el punto de partida común a estas perspectivas es un conocimiento acabado de la dinámica de la cuenca hidrológica como condición para una planificación territorial coherente con el medio natural.

En ese marco, en octubre de 2023, el Municipio de Luján y la Provincia de Buenos Aires dieron inicio a las obras de readecuación del cauce del río en el tramo que atraviesa la ciudad, con trabajos preliminares de limpieza y nivelación de las márgenes entre los puentes Mitre y De las Tropas, para avanzar luego con el encajonamiento del cauce mediante terraplenes de hormigón. El proyecto se inscribe en el Plan Maestro Integral para la Cuenca del Río Luján, resultados de estudios hidrológicos iniciados en el año 2014. Este Plan abarca 42 kilómetros del río e incluye intervenciones orientadas a incrementar la capacidad de evacuación de excedentes pluviales, con alcance sobre los partidos de Luján, Pilar y Exaltación de la Cruz. Las obras combinan soluciones de infraestructura gris —ampliación de cauces y puentes— con infraestructura verde, aprovechando servicios ambientales para minimizar el impacto de las inundaciones sin rectificar el cauce natural ni afectar los humedales. Con financiamiento del Banco de Desarrollo de América Latina (CAF), la obra fue calificada públicamente como una intervención de escala histórica para la ciudad. En febrero de 2025, a pesar de registrarse precipitaciones similares a las del año 2014 —una de las inundaciones más significativas de la historia local—, el río no se desbordó y no se reportaron evacuaciones, lo que señala la efectividad de las medidas implementadas.

Los aspectos históricos y técnicos que permiten profundizar sobre esta problemática se desarrollan en las secciones siguientes.

Algunos hítos históricos

Las inundaciones en Luján no constituyen un fenómeno reciente. A lo largo de los últimos cincuenta años, el río salió en repetidas oportunidades de su nivel normal, afectando distintos sectores del distrito con intensidades variables. Los registros disponibles muestran que la mayoría de los episodios se concentraron en los períodos enero-abril y septiembre-diciembre, y que las inundaciones responden a una dinámica de cuenca antes que a las precipitaciones locales: no existiría una correlación directa entre las lluvias caídas en Luján y las crecidas del río.

 

Según información publicada por el Semanario El Civismo, en octubre de 1967 los 232 milímetros caídos en tres días provocaron la evacuación de unas 350 personas, con el río alcanzando los 5,80 metros. Durante la década de 1980 los episodios se volvieron frecuentes: en septiembre de 1982 el cauce subió a 3,90 metros con 52 familias evacuadas; en 1984 se registraron dos crecidas, la primera en marzo —con 401 evacuados y un pico de 4,84 metros— y la segunda a fines de octubre, con 4,27 metros. Los barrios San Fermín, Santa Marta y la zona del puente De Las Tropas figuran entre los sectores más afectados de ese período. Sin embargo, los episodios más significativos del siglo tuvieron lugar en 1985. En mayo, con 295,4 milímetros de lluvia registrados, el río alcanzó los 6,25 metros y se produjeron alrededor de 4.000 evacuados; el propio Semanario El Civismo describió ese evento como "la creciente más grande del siglo", señalando que la ciudad quedó dividida prácticamente sin conexión terrestre. Ese registro fue superado en noviembre del mismo año, cuando el río llegó a los 6,40 metros: el distrito contó con 300 evacuados formales, 6.000 autoevacuados, un total estimado de 19.000 personas afectadas y 160 hectáreas alcanzadas por el agua. En esa oportunidad, además de las zonas habitualmente comprometidas, resultaron afectados los barrios San Cayetano, Juan XXIII y San Bernardo.

Carlos Hass, en su tesis de 1995, analiza en profundidad las consecuencias urbanas de esas inundaciones. Estima que el sector urbano inundable abarcaba aproximadamente 6,1 kilómetros cuadrados, ocupados por unas 6.300 personas. La magnitud del evento de 1985 se refleja en que 1.730 viviendas resultaron damnificadas, lo que representaba el 14,75% del total de la ciudad en ese momento. El autor señala además una particularidad que distingue a Luján de otros espacios urbanos inundables del país: mientras que en la mayoría de los casos las áreas de mayor vulnerabilidad corresponden a sectores periféricos ocupados por población de bajos recursos, en Luján esa relación se invierte, ya que las zonas de mayor riesgo coinciden con el área central comercial, administrativa, cultural, religiosa y turística, ocupada por población con mejores niveles de instrucción y condiciones habitacionales.

 

En los años siguientes, los fenómenos continuaron: en octubre de 1986 el río trepó a 4,79 metros; en 1988, a 5,52 metros; y en noviembre de 1993 se registró la que sería, hasta entonces, la última gran inundación, con un pico de 5,25 metros. Durante la década de 1990 y los primeros años del siglo XXI los episodios se mantuvieron con una intensidad variable, alternando crecidas moderadas —entre 3,68 y 4,42 metros— con períodos de relativa calma, aunque sin que el problema de fondo encontrara resolución. El deterioro progresivo de la infraestructura hidráulica y el aumento en la intensidad de los fenómenos meteorológicos habrían contribuido a que las inundaciones posteriores afectaran con mayor énfasis los barrios periféricos —Santa Marta, San Jorge, San Fermín y La Loma—, desarrollados sobre las márgenes del río en terrenos con no más de treinta años de urbanización al momento de los anegamientos.

El año 2014 es señalado como un período de excepción desde el punto de vista climático: las precipitaciones acumuladas superaron los 1.800 milímetros, un registro sin precedentes desde que el Servicio Meteorológico Nacional comenzó a medir las lluvias en la zona. A lo largo de ese año se registraron 11 crecidas por encima de los 2,5 metros —nivel a partir del cual comienzan las evacuaciones— y el río superó los 5 metros en dos oportunidades, con picos de 5,15 y 5,32 metros. En octubre de ese año, 250 personas debieron ser evacuadas a cuatro centros habilitados, mientras otras mil abandonaron sus hogares de manera preventiva. Los barrios Padre Varela, La Loma, El Ceibo y Cuartel Quinto, junto con las localidades de Olivera y Jáuregui, figuraron entre los sectores más afectados. Las aguas alcanzaron el casco histórico y llegaron hasta las inmediaciones de la Basílica. Al año siguiente, en agosto de 2015, el río superó la marca del año anterior y alcanzó los 5,43 metros, superando el pico de 5,32 registrado en 2014. El episodio dejó 300 evacuados formales y una cifra no determinada de autoevacuados. La localidad de Olivera, ubicada entre Luján y Mercedes, quedó prácticamente aislada.

Estas últimas inundaciones tuvieron un impacto institucional significativo: la Legislatura provincial sancionó en 2015 la Ley N° 14.710, que creó un nuevo Comité de Cuenca del Río Luján (COMILU) con mayores facultades que el organismo precedente, y dieron nuevo impulso a la planificación de las obras de readecuación del cauce que comenzarían a ejecutarse años más tarde.

Marco institucional de respuesta: COMILu y ProDeCom 

En cuanto al marco institucional, la legislación vigente establece responsabilidades y crea comités de cuencas que reconocen la importancia de una gestión integrada.

A nivel provincial, la Ley N° 14.710 —sancionada en 2015 como respuesta directa a los episodios de 2014 y 2015— creó el Comité de Cuenca del Río Luján (COMILU) como ente autárquico, con capacidad jurídica para actuar en los ámbitos del derecho público y privado. Sus facultades incluyen planificar, coordinar, ejecutar y controlar un Plan de Gestión Integral de la cuenca; planificar el ordenamiento ambiental y territorial; formular política ambiental en coordinación con otros organismos competentes; y promover expropiaciones y relocalizaciones cuando resulte necesario. La ley establece expresamente que la autoridad y competencia del COMILU prevalece sobre cualquier otra concurrente en el ámbito de la cuenca. Una ley modificatoria posterior, la N° 14.817, ajustó la composición de su directorio, fijándolo en siete miembros designados por el Poder Ejecutivo Provincial y por representantes de los municipios integrantes de la cuenca.

En el ámbito municipal, el sistema de Protección y Defensa de la Comunidad (ProDeCom) integra distintas instancias locales, Defensa Civil, los bomberos voluntarios y organizaciones civiles. Este órgano se organiza en torno a protocolos de respuesta inmediata, por lo que sistematiza actores, espacios de coordinación y acciones en situaciones de emergencia, pero no participa en la generación de instancias de diseño y planificación de políticas públicas.

 

Relación con otros problemas

La existencia de fuentes de contaminación como basurales en las inmediaciones de los cursos de aguas que pueden salir de su cauce e inundar áreas urbanas representan una combinación de problemas relevante. Particularmente en la zona del basural municipal (próximo al arroyo El Haras), donde se depositan los residuso sólidos urbanos del Partido. Las características de los RSU como problema ambiental se se detalla en Residuos Sólidos Urbanos.

También las inundaciones pueden implicar una contaminación de los cursos de agua con sustancias industriales existentes en los predios linderos al curso desbordado. En este sentido, las inundaciones se combinan con la Contaminación del Agua como problema ambiental.

A su vez, las inundaciones complejizan la problemática cuando los cursos de agua puedan estar contaminados, exponiendo las áreas inundadas a los contaminantes transportados por el agua que, en diversos casos, decantan en dichas áreas. En tal caso, las inundaciones se relacionan con la Contaminación del Agua y la Contaminación del Suelo.