Descripción general
El partido de Luján presenta, como la mayor parte de los municipios del área metropolitana bonaerense, una potencial multiplicidad de focos de contaminación que pueden afectar sus principales bienes naturales: el agua —tanto superficial como subterránea—, el aire, el suelo y la biodiversidad. Estos impactos se asocian a los patrones de producción, consumo y gestión de residuos propios del modelo urbano-industrial predominante en la región.
No todos los focos de contaminación identificados en el territorio implican los mismos riesgos para la salud pública ni para la calidad ambiental. Por ello, se presentan aquí los considerados de mayor relevancia y alcance territorial de sus posibles efectos.
- El basural municipal (conocido popularmente como "la quema"), con potenciales impactos sobre el suelo, el agua subterránea y el aire por quema a cielo abierto.
- Los efluentes industriales, con posibles efectos sobre cursos de agua superficial y suelos en las áreas de localización industrial.
- Los efluentes cloacales y pozos sépticos, con incidencia potencial sobre la calidad del agua subterránea, especialmente en zonas sin red de saneamiento.
- La aplicación de agroquímicos, con posibles efectos sobre suelos, agua y biodiversidad en las áreas periurbanas y rurales del partido.
Adicionalmente, se identifican otros focos de contaminación con impacto más localizado, que requieren análisis específicos según el contexto:
- Actividades agropecuarias intensivas (criaderos avícolas y porcinos), con potencial generación de residuos orgánicos y emisiones gaseosas.
- Emisiones de gases de combustión vehicular, con mayor incidencia posible en el área central de la ciudad cabecera.
- Contaminación visual y acústica (ruido), con posibles efectos en zonas de alta densidad urbana y de tránsito.
En todo caso, la contaminación de los bienes naturales no es un fenómeno aislado sino el resultado de una forma particular de relacionarse con el ambiente. Esa relación está culturalmente organizada, y en ese marco el modelo económico-productivo no opera como un factor externo sino como una dimensión material y simbólica de la cultura, que moldea y orienta las prácticas sociales en el territorio.
Una lectura del problema
El problema de la contaminación de los bienes naturales admite muy diversos enfoques, pero resulta difícil una problematización que no reconozca el papel del modelo económico-productivo vigente en la presión sobre los recursos naturales. Desde una perspectiva de geografía económica crítica, Gejo, Keegan y Rebottaro (2018) señalan que lo que se denominó "globalización" operó como cobertura ideológica de una lógica estructural del capitalismo orientada a la búsqueda permanente de nuevos territorios y mercados donde valorizar el capital excedente. En ese marco, el proceso de financierización —incubado desde la crisis de los años setenta— profundizó la presión extractiva sobre los recursos naturales de la periferia, subordinando las decisiones productivas a la maximización de la rentabilidad financiera por sobre cualquier otra consideración, incluyendo la ambiental.
En este contexto de maximización de ganancias —que fuerza la minimización de costos—, y en un marco de regulaciones y controles no siempre robustos, podría identificarse una brecha entre las intenciones de la legislación ambiental y su materialización efectiva en el territorio. Ante situaciones que tensionan lo normado, las excepciones y prórrogas suelen combinarse con esquemas de multas cuyos valores permitirían ser incorporados al costo del producto sin comprometer la rentabilidad del negocio. Este estado de situación tendería a dar continuidad a los procesos de contaminación de los bienes naturales, sin modificar estructuralmente las condiciones que los generan.
Aspectos técnicos y Políticas en curso
El basurero municipal tiene orígenes similares a este tipo de instalaciones en todas las localidades argentinas, cuyo crecimiento está relacionado al consumo de bienes descartables y la proliferación de packaging; pero se distingue de muchos de ellos en que aún hoy, con los avances existentes en la materia y las experiencias de otros municipios, no se han implementado mecanismos para procesar la basura que allí llega. Esto conduce a una serie de sinergias entre las sustancias arrojadas y sus diferentes procesos de degradación, el transporte de basura en general, las actividades humanas vinculadas al cirujeo y las deposiciones clandestinas.
El enfoque sobre la contaminación que genera este problema señala tres bienes naturales afectados: las aguas subterráneas, los cursos de agua y el aire. Todos ellos con diferentes afectaciones directas o indirectas sobre la población de Luján. Este problema tiene también otras implicancias vinculadas a la proliferación de especies vectores de enfermedades e infecciones, a las condiciones de trabajo de los recicladores, la informalidad, que se combinan con la falta de controles del ingreso.
Una de las principales fuentes de contaminación del basural es la permanente inceneración de residuos y los humos que esto genera. La poda suele secarse y, en determinadas condiciones, puede prenderse fuego. También el proceso de descomposición de basura levanta temperatura pudiendo reforzar procesos de combustión. Esto genera humos que son arrastrados por los vientos a las zonas residenciales vecinas, llegando también a la ciudad de Luján. Estos humos implican importantes riesgos por ser resultado de una combustión de múltiples sustancias, generando una verdadera incógnita sobre la composición de los mismos y los efectos sobre las personas, los animales, los cultivos, la infraestructura, etc.
El estado de situación del basural puede verse en la sección específica sobre el problema de los RSU.
En relación a los efluentes industriales, su relación con la contaminación que puede ser muy diversa. Desde emisiones gaseosas de sustancias que se expante en plumas de contaminación según los viento. Efluentes líquidos que pueden ser vertidos en ríos y arroyos, que requieren un control asociado a la eficiencia de su tratamiento. También residuos sólidos que genera la industria, de relevancia los considerados peligrosos, cuyo tratamiento suele realizarse por contratación de servicios de terceros.
La habilitación de estas industrias depende de la categorización de las mismas, siendo competencia municipal para las categorías 1 y 2, y provincial para las industrias de 3ra categoría (mayor riesgo ambiental).
En todo caso, la consolidación de parques industriales (de 3ra categoría por la concentración de industrias en un mismo sitio) favorece el control y el aprovechamiento de servicios ambientales. Pero requiere una atención especial a las sinergias que puedan producirse en su proximidad.
En relación al tratamiento de los efluentes domiciliarios, residuos cloacales y otras denominaciones de las deposiciones líquidas de origen hogareño, el Partido de Luján presenta un déficit. Solo el centro de la ciudad cabecera cuenta con cloacas, mientras la gran parte de las viviendas deposita en pozos sépticos. Esta situación implica un doble foco: uno vinculado al actual tratamiento insuficiente de los efluentes cloacales, ya que la planta de tratamiento esta excedida en su capacidad y vierte los efluentes al río con un procesamiento limitado. Otro vinculado a la contaminación de las napas freáticas por parte de los pozos sépticos que, si bien con el tiempo suelen impermeabilizarse (especialmente por efecto de detergentes de uso hogareño), redundan en el percolado de las sustancias vertidas en el hogar a las napas subterraneas.
El enfoque sobre los pozos sépticos implica dos cuestiones: una vinculada a los servicios de desagote (tanques atmosféricos) y otra a su densidad. En relación al servicio de desagote, los camiones que prestan este servicio vierten sus cargas en la planta de tratamientos instalada en Open Door, acondicionada para estos efluentes.
Por su parte, la densidad de pozos sépticos implica un riesgo de contaminación del agua de consumo en sus punto de toma, ya que la falta de cloacas se combina en barrios periféricos con la falta de red de agua corriente. En este contexto, los pozos sépticos suelen estar próximos a los puntos de toma de agua. Si no cuentan con la protección necesaria (encamisado), pueden generarse filtraciones que contaminen el agua de consumo. Estas características señalan la importancia de una regulación y control de la actividad de los poceros. A su vez, mientras la ciudad se extiende, los nuevos loteos y barrios requieren el despliegue de infraestructura para su habilitación a fin de evitar la proliferación de perforaciones y pozos sépticos que no cumplan con condiciones apropiadas.
Las condiciones económicas globales conjuntamente con el reciente desarrollo tecnológico agroindustrial han promovido un notorio aumento de la superficie cultivada con soja en la Argentina. Dichas nuevas tecnologías agrarias, que se comercializan en paquete, involucran semillas genéticamente modificadas, agroquímicos varios y maquinarias de siembra y cosecha. Estos paquetes tienen interesantes ventajas para el desarrollo del cultivo pero sus efectos exceden los límites de la explotación agrícola, generando situaciones no siempre deseables. Segun Waler Pengue, “los efectos de deriva o escurrimiento producidos en la aplicación del herbicida pueden producir efectos totales o selectivos sobre la flora del ambiente involucrado.” (Pengue, 2003).
Entre los agroquímicos más utilizados se encuentran los basados en Glifosato, frecuentemente comercializado bajo nombres comerciales como Roundup (Bayer-Monsanto), Touchdown (Syngenta), Credit (Nufarm), Glifogan (Adama) y Panzer (Corteva / Dow). Según Jorge Kaczewer (2007), se estima que se utilizan unos 160 millones de litros de glifosato por año en Argentina, y agrega que “existen antecedentes de efectos adversos neurotóxicos ocasionados por el uso de herbicidas comerciales en base a este herbicida”. Este mismo autor advierte sobre la necesidad de realizar estudios toxicológicos a mediano y largo plazo, de dopajes y bio-ensayos, en aguas y suelos. Benachour remarca que la exposición al glifosato puede afectar la reproducción humana y el desarrollo fetal. Así, desde 2010 en adelante se han sumado los estudios y publicaciones que señalan las afectaciones de este agroquímico a la salud humana y de los ecosistemas.
Para conocer mejor este tipo de contaminación, vale conocer los aspectos técnicos que intevienene en la deriva:
Inversión térmica: Efecto provocado por la diferencia de temperatura entre el suelo y el aire. En verano, el sol calienta el suelo. Al ponerse el sol, el suelo comienza a irradiar parte del calor acumulado a la atmósfera. El aumento de energía provocada por tal irradiación sobre las moléculas de aires de las capas más próximas al suelo genera una corriente de aire ascendente. Si se realiza una aplicación de agroquímico en estas condiciones, dicha corriente puede arrastrar las gotas del agroquímico. El pequeño tamaño de las gotas y las brisas que suelen ocurrir en las zonas rurales hacen que el agroquímico pueda ser arrastrado fuera de la parcela, depositándose en otras áreas.
Tamaño de gota: La eficiencia de una aplicación tiene una vinculación con el tamaño de la gota del agroquímico aplicado. Gotas de mayor tamaño caen más rápidamente, depositándose solo en la parte superior de las plantas. Al disminuir el tamaño de gota, estas experimentan con mayor intensidad los efectos de pequeñas corrientes de aire que conducen a cubrir una mayor superficie de la planta. Pero tal sensibilidad a las corrientes de aire que presentan una gota de menor tamaño presenta la desventaja de se aumentar la deriva del agroquímico aplicado.
Uso inadecuado de maquinarias: Suele estar vinculado con los aplicadores aéreos. Según el entrevistado, algunos propietarios de parcelas adquieren este tipo de maquinaria y conjugan la aplicación de agroquímicos con entretenimiento. Esto resulta en frecuentes usos inadecuados de los mismos, el sobrevuelo de zonas pobladas con posibles goteos de los productos aplicados entre otras problemáticas.
Mezcla de químicos: El glifosato, como en el caso de la fórmula comercial del RoudUp que contiene Polioxietileno-amina (POEA: Las fórmulas conteniendo glifosato producen mayor toxicidad aguda que el glifosato solo; según Kaczewer (2002) la cantidad de Round-up (glifosato + POEA) requerida para ocasionar la muerte de ratas es tres veces menor que la de gifosato puro), suele estar mezclado con otros químicos para mejorar su rendimiento.
La complejidad que presentan estas consideraciones conduce a focalizar la atención en las áreas potencialmente expuestas a la aplicación de agroquímicos, promoviendo la elaboración de una normativa que resguarde a la población de posibles efectos adversos. Se deja para una instancia posterior la realización de investigaciones interdisciplinarias, que cuenten con una fuerte presencia de profesionales de la agronomía, a fin de determinar con precisión las áreas afectadas por deriva de agroquímicos específicos, la vulnerabilidad y los riesgos en la salud de la población y el ambiente.
Normativas involucradas
A nivel local, en 2011, el Concejo Deliberante de Luján sancionó la ordenanza 5953/2011 que restringe las aplicaciones, prohibiendo la aplicación aérea y restringiendo las aplicaciones terrestres a las áreas a una distancia mínima de 500 metros de las zonas urbanas.
A nivel provincial, la ley 10.699 de 1988 fue actualizada con la ley 15.078, regula el uso y utilización de los productos agroquímicos a fin garantizar la protección de la salud humana
A nivel nacional, las leyes 27.279, presupuestos mínimos de protección ambiental para la gestión de los envases vacíos de fitosanitarios; y 27.262 de prohibición del uso y/o tratamiento con cualquier tipo de plaguisida fumigantes en durante en cualquier instancia del transporte